A 75 años de su nacimiento, Dee Dee Ramone sigue siendo una figura fundamental. Bajista, compositor y fundador de los Ramones, convirtió sus experiencias personales, sus obsesiones y sus contradicciones en canciones que cambiaron para siempre la música popular. Su legado excede ampliamente los años que pasó al frente de una de las bandas más influyentes de la historia del rock.
Dee Dee Ramone nació como Douglas Glenn Colvin el 18 de septiembre de 1951 en Fort Lee, Virginia, pero su historia musical quedaría ligada para siempre a Nueva York. Criado durante parte de su infancia en Alemania y luego instalado en Queens, encontró en el rock de los Beatles, los Rolling Stones, Jimi Hendrix y, más tarde, los Stooges y los New York Dolls, una salida a una adolescencia complicada. En 1974 fue uno de los fundadores de los Ramones junto a Joey, Johnny y Tommy, y adoptó junto a ellos ese apellido ficticio que terminaría convertido en una de las marcas más reconocibles de la historia del punk.
Como bajista y principal motor compositivo durante los primeros años, Dee Dee ayudó a definir el lenguaje de los Ramones: canciones breves, veloces, simples y cargadas de melodías que parecían esconder una enorme cantidad de ideas en apenas dos minutos. Fue responsable o coautor de algunos de los temas fundamentales del grupo, entre ellos “Blitzkrieg Bop”, “Judy Is a Punk”, “53rd & 3rd”, “Commando” y “Rockaway Beach”. Los Ramones nunca alcanzaron grandes posiciones comerciales en Estados Unidos, pero su influencia sobre el punk estadounidense y británico fue desproporcionada respecto de sus ventas, especialmente después de sus primeras giras por Inglaterra en 1976.
Detrás de aquella imagen de canciones adolescentes y humor absurdo también había una historia mucho más áspera. Dee Dee tuvo durante años problemas de adicción a la heroína y convirtió buena parte de sus experiencias en material para sus canciones y posteriormente para sus libros autobiográficos. “Chinese Rock”, escrita junto a Johnny Thunders, llevó al universo de los Ramones una descripción particularmente directa de la vida alrededor de la droga. Esa tensión entre canciones inmediatas y una vida personal mucho más turbulenta terminó siendo una de las características más particulares de su figura.
En 1989 abandonó los Ramones, agotado por las giras y sus conflictos internos, y emprendió una carrera que fue tan imprevisible como su personalidad: intentó incluso convertirse en rapero bajo el nombre Dee Dee King, antes de regresar al punk con distintos proyectos. En 1997 publicó Zonked, un disco que recuperaba buena parte de la energía de su antigua banda y que contó con participaciones de Lux Interior, Marky Ramone y Joey Ramone, además de su esposa argentina Bárbara Zampini. También escribió libros y novelas, se dedicó a la pintura y pasó un período de su vida en Argentina, donde se casó y vivió en Banfield.
Dee Dee murió el 5 de junio de 2002 en Los Ángeles, a los 50 años, apenas once semanas después de que los Ramones ingresaran al Rock & Roll Hall of Fame. Pero cada 18 de septiembre, la fecha de su nacimiento, la celebración vuelve a imponerse sobre el final trágico: Dee Dee Ramone sigue siendo una de las figuras que mejor explican por qué el punk no necesitó virtuosismo para cambiar la historia del rock. Su legado está menos en la duración de sus canciones que en la capacidad de convertir tres acordes, una melodía pegadiza y una vida desordenada en algo que todavía suena urgente.



